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| Cáceres |
Hola a todo el mundo. Acabo de volver de una escapada a Cáceres, una ciudad para descansar de tanto estrés madrileño y tanto veneno informativo. Llevaba bastante harta un tiempo y mi chico, viendome los pelos como escarpias y un caracter más parecido al del limón que de costumbre, me dió pié para tomar la decisión y desenchufar.. Así que el jueves pasado tiramos del cable de la rutina y nos metimos en el regional que lleva a Cáceres. No tuvimos la suerte de pillar los media distancia nuevos, y nos tocó el antiguo regional que llevo toda la vida viendo pasar por mi pueblo. Esté prometía ser un viaje al pasado en todos los sentidos.
No pienso reemplazar al punto i de información turística, que ellos lo hacen muy bien, esta es una entrada de, lo que me ha gustado y lo que no, para que otras almas de pollo como nosotros, no piquen.
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| Cáceres medieval |
Lo primero de todo, ponte calzado cómodo. Si lo que quieres es ver Cáceres y empaparte de su ciudad vieja y bien conservada, calzate para subir y bajar calles medievales empedradas. Yo sinceramente me mato con tacones en el felpudo de mi casa, y sé que hay chicas que van con los tacones como si fueran descalzas por caminos de cabras. Dependiendo de lo propensas a los esguinces de tobillo que seais, ya decidís vosotras. Cada una es muy dueña de su vestuario, yo ahí lo dejo.

Ropa fresquita y agua. Repito que la ciudad es preciosa pero con subidas y bajadas considerables, y a partir de determinadas fechas, ya aprieta el calor.
Una buena cámara de fotos. Por dios, esos momentos hay que inmortalizarlos.
Busca el punto i de información turística. Lo tienes en la
Plaza Mayor
La mejor época para visitar esta zona: Primavera y Otoño
Alojamiento:
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| Nuestra habitación |
La suerte quiso que descubrieramos una oferta de un hostal peculiar.
El Palacete de la Alameda. Resulta que ahora está de moda todo aquello a lo que la gente llama "Vintage". Bueno pues como no soy yo tan "glamurosa" para estos términos, os diré que voy a sustituir este término, que a mi me parece tan ambiguo y no muy descriptivo, por otro que me parece que hace esta labor más claramente. Bueno a lo que voy que me lío. En El Palacete de la Alameda, descubrimos el auténtico
sabor de antaño. (Este término me gusta más, es más nuestro) Una casa antigua recuperada, donde se conservan los elementos de otras épocas, desde los suelos originales, hasta los muebles, con un ambiente que te transporta a un mundo que no es el nuestro, con patios donde puedes desayunar, balcones de hierro, escaleras al pasado y habitaciones de techos altos y siestas frescas.
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| Un gran baño |
Nuestra habitación era muy grande, y el baño que contenía era, más que espacioso, con bañera y todo, vamos que se podía bailar de haberlo querido. Lo digo así en plan sorprendente, porque en algunas ocasiones nos hemos metido en auténticos "zulos", pero en estas habitaciones, te puedes dar tus paseitos y todo.
Tengo que decir que nosotros no lo encontramos por la página en sí, sino por el buscador
trivago y nos salio más económico que en la propia página del hostal.
La comida en Cáceres:
Despues de recorrer medio Cáceres buscando el restaurante Oquendo... Aclaración: En un programa de televisión, Extremadura Directo, creo recordar. Salio un cocinero, llamando Marichocho a una reportera que no sabía el proceso de rebozado en un pescado que estaba cocinando. El acontecimiento tuvo bastante repercusión y daba mucha risa verlo, por lo que fue de los videos de youtube más vistos el año pasado. Y como mi novio es un friki, y le había hecho tanta gracia el tío, continúo, ...no podíamos ir a Cáceres y no ver el restaurante donde trabajaba. Así que a las dos de la tarde y sudando a chorros, descubrimos el restaurante, vimos que sólo el menú del día costaba 29€ por persona, y nosotros que somos "de bajo coste" nos fuimos, no sin antes, hacerse mi chico una foto en la puerta del restaurante, como premio de consuelo por no haber visto al famoso cocinero.
Fuimos buscando y comparando y acabamos en la calle Pintores entrando en el Restaurante Centro. Un sitio muy chulo que aunque tiene terraza en la plaza, merece la pena entrar dentro, ya que el salon está situado como en una antigua bodega, con el techo de ladrillo antiguo. Ya os había dicho que este iba a ser un viaje al pasado. El menú costaba 9€, con bebida y pan incluidos, lo que no te incluía era el postre, que si querías era 1€ más. Por cierto el flan de nata es una pasada. Tienen menu de día y de noche por lo que nos dejamos caer alguna que otra noche despues de visitar Mérida.
El último día, cambiamos y fuimos al que había justo al lado, el
Restaurante Pintores 33, y resultó tan bueno o mejor que el anterior. Según dice la leyenda pertenece al mismo dueño. A ciencia cierta, no se sabe, pero la verdad sigue estando ahí fuera.